Andrea Quiroz
Detrás de Aula de Asanas
Sobre la autora
Soy profesora de educación física en una escuela fiscal del sur de Quito. Hace seis años, una colega de sala de profesores me prestó una colchoneta de foam porque yo quería probar algo distinto con el calentamiento antes del partido del viernes. Mireya no me preguntó por qué: sacó la colchoneta de su propio casillero y me dijo que la devolviera sin mancharla. Desde ese recreo, incorporo posturas de yoga y ejercicios de respiración en mis clases cada semana, no como sesión formal sino como los cinco minutos donde convenzo a veintitantos niños de que cierren los ojos sin reírse. Funciona con distinta frecuencia dependiendo del lunes.
El giro vino en 2023, en un retiro de fin de semana en Mindo. La instructora de yoga que tenía contratada Fabián, el coordinador del centro, canceló al último momento. Fabián me llamó porque me conocía de una visita anterior al mismo lugar y no tenía a nadie más. Cubrí la sesión con el grupo de niños. Sobrevivimos. Al volver a Quito me quedé con una pregunta concreta que no me iba: por qué hay tanta distancia entre saber guiar a una adulta en triángulo y saber llevar a un niño de siete años que lleva veinte minutos sin moverse. Unos días después, uno de mis alumnos de seis años me corrigió el perro boca abajo. Su abuela le había enseñado con un video que tenía mejores indicaciones que las mías.
Desde 2024 comparo programas de certificación de instructoras de yoga para niños en el teléfono, entre el pito del recreo y la entrada al pasillo de vigilancia. He previsualizado varios, vi a una colega terminar uno, me metí a módulos hasta donde el sílabo lo permitía. Todavía no tengo certificación de Yoga Alliance ni credencial formal de yoga. Por eso mismo estoy investigando: para decidir a cuál programa le meto la tarjeta antes de armar sesiones extraescolares en Quito.
Lo que escribo es la perspectiva de una docente de primaria ecuatoriana revisando una decisión de carrera específica, no la opinión de una federación de yoga ni de un organismo de educación infantil. Antes de impartir sesiones con menores o pagar cualquier curso orientado a enseñar yoga a niños, consulta a tu dirección escolar y a una instructora certificada.
Entradas de Andrea Quiroz
- Mejores cursos de yoga para niños basados en juegos y dinámicas grupales
- Cómo elegir un instructorado de yoga infantil con clases prácticas reales
- Cómo elegir tu formación de yoga para niños según la edad del grupo
- Qué debe incluir el plan de estudios de un instructorado de yoga infantil
- Requisitos para dar clases de yoga extraescolares con tu nuevo título
- Instructorado de yoga infantil online para profesoras con poco tiempo
- Mejor curso de yoga infantil basado en cuentos y narración creativa
- Glosario de asanas adaptadas para niños y sus nombres lúdicos
- Mejores materiales didácticos de un curso de yoga para niños online
- Errores al elegir formación de yoga infantil para trabajar en escuelas
- Por qué los profesores de educación física están eligiendo el yoga infantil
- Comparativa de precios de cursos de yoga para niños en Hotmart este año
- Mejor formación para dar clases de yoga para niños sin ser instructor
- Diferencias entre curso de yoga en casa y certificación de instructora
- Técnicas de respiración consciente para niños en el entorno escolar
- Certificación de yoga para niños recomendada para profesoras de primaria
- Por qué estudiar un instructorado de yoga para niños siendo docente
- De profe de gimnasia a instructora de yoga infantil por cuenta propia
- Cómo elegir el mejor curso de yoga para niños en Hotmart
- Yoga para niños: Por qué no necesitas ser gurú de adultos para empezar tu formación (y mis notas de recreo)
Sobre los enlaces
Si llegaste hasta aquí, lo justo es decirlo claro: Aula de Asanas trabaja con enlaces de afiliado. Cada vez que una lectora decide inscribirse en un programa desde mi reseña, gano una comisión por la recomendación, y a ti no te suma ni un centavo extra al precio. No menciono ningún programa por aquí sin haberlo previsualizado yo misma, sin haber visto a una colega terminarlo, o sin haberme metido a varios módulos durante semanas. Si lo que enseñan no se sostiene en un aula de veintitantos niños de primaria en Quito, no entra a la reseña.